
Una leve llovizna comenzó en el rezo de la cuarta estación, lo que hizo que a partir de ahí se continuara el rezo pero sin detenerse en las estaciones. El tramo de hermanos, presidencias de la Hermandad y de la Junta Superior del Consejo de Hermandades y el cuerpo de acólitos aceleraron el paso para que las andas avanzaran sobre los hombros de los costaleros que hicieron un esfuerzo titánico bajo la llovizna lleve pero constante.
Sin poder visitar la parroquia de San Sebastián, el cortejo alcanzó la Capilla salesiana donde concluyó la oración de las últimas estaciones viviéndose momentos muy hermosos con el Señor ante María Auxiliadora en el altar mayor. Concluido el acto la Imagen del Señor fue revisada, comprobando que estaba completamente seca y que no había sufrido ningún daño
Fotografías de D. Alejandro Calderón al que agradecemos su colaboración